ESTEM TREBALLANT SOBRE... L'APARENÇA

divendres, 5 de novembre del 2010

LAS FLORES

Mi bisabuela, mi madre y yo salimos de casa a media mañana
- no sé si viene alguien más y tampoco sé muy bien adónde vamos -.
Atravesamos el pueblo y al poco trecho entramos en un lugar donde la
luz del cielo es muy brillante, y azul, y los vestidos de las mujeres que se
mueven de un lado a otro son negros – llevan colores en las manos -. No
son colores, son flores, muchas flores, montones de flores que circulan
entre la tierra y el cielo.

Una de las mujeres se acerca, habla con mi bisabuela y después se
dirige a mí - qué guapo… ¿cuántos años tienes? - cuatro - ¿Y a quien te
pareces más, a tu papá o a tu mamá? - Como soy un chico respondo que
a mi padre. Es lo que creo que debo decir; aunque la verdad es que me
parezco a mi madre, pero eso lo descubriré más adelante. Ahora sólo puedo
prestar atención al movimiento de mujeres y flores.

Me quedo quieto y atento, igual que cuando estoy viendo una
película en el cine – en color, porque a mí no me gustan las películas en
blanco y negro, me aburrren, sobre todo si se desarrollan en espacios
cerrados -. Me gustan las películas en color y con exteriores, como ésta.

Descubro que estoy pintando en mi memoria un cuadro alegre
en el que los personajes y los objetos se mueven sin cesar en lugar de
quedarse quietos. - miro continuamente ese movimiento de personas, flores
y colores - Creo que podría quedarme aquí mucho tiempo porque todo lo
que veo me incluye de algún modo, me mete dentro y me ampara.

El tiempo se detiene – siempre es de día, el cielo siempre es azul y las
flores son blancas, amarillas y rojas -. No veo a mi madre ni a mi bisabuela,
pero seguro que están cerca de mí; saben que estoy mirando, que me gusta
mucho mirar.

Juan                                                                                             1-11-1954